
Tras abandonar su trabajo de stripper, publicó su primer libro Candy Girl: un año en la vida de una stripper basado en sus propias experiencias y más tarde el guión de Juno, por el que acaba de lograr llevarse la estatuilla de oro.
Hay que reconocer que la chica viene pisando fuerte y no precisamente porque lleve tacones. Acaba de trascender que rechazó asistir a la ceremonia de los Oscar con unos zapatos del diseñador Stuart Weitzman valorados en más de dos millones de dólares.
En su lugar Diablo Cody lució unas sencilllas bailarinas doradas a juego con su vestido largo de estampado de leopardo.
El desorbitado precio del calzado se debe a que el modelo tiene un aplique de diamantes en forma de flor.
En su blog de MySpace la guionista ha justificado su decisión alegando que “era un truco publicitario muy cursi” y asegura que nadie va a utilizar su imagen para promocionar “unos estúpidos zapatos”.
Esta en su derecho, ser una celebritie no debe implica tener que convertirse en una imagen de marca, además pese a su prohibitivo precio el diseño no nos parece gran cosa, muy clásico y con un color poco favorecedor, aunque como dice el refrán, a caballo regalado… Sobre todo si el caballo tiene un precio de seis ceros.



























