“La ropa interior es un derecho humano fundamental”
Creo que esta frase, ¡el colmo de la frivolidad!, ha servido por si sola para que decida que ya tengo mi película favorita e imprescindible para este año.
Una protagonista, Rebecca Bloomwood, se dedica a hacer ese tipo de compras que nosotros nunca podremos permitirnos, aunque nuestra heroína no tarda en descubrir que en realidad ella tampoco puede hacerlo, o al menos no debería hacerlo.
¿Solución? Rebecca necesita aumentar sus ingresos, así que consigue trabajo en una revista de economía, tema sobre el que, como habréis imaginado no tiene la más mínima idea. ¡Sólo es experta en gastar con la tarjeta de crédito!
Confesiones de una compradora compulsiva no deja de ser una película americana como las demás en las que la chica consigue su sueño y de paso llevarse al chico. Pero además, ¡con muchas compras! Y de fondo, una ciudad que me apasiona, una ciudad que por si sóla justifica que me trague cualquier película, una ciudad en la que cualquier cosa puede suceder: Nueva York.


Leave a Comment