
Una pequeña empresa textil francesa, Word Tricot, ha llevado a la casa de modas ante el Tribunal de Comercio de París, donde el pasado viernes comenzaba el juicio por un supuesto caso de plagio.
Word Tricot comenzó su andadura en los años 80 con el objetivo de reintegran mujeres en el mundo laboral, pronto empezó a producir tejidos para grandes marcas como Givenchy, Kenzo o Christian Lacroix, además de Chanel, que se convirtió en su mejor cliente.
En marzo de 2005 la propietaria de la firma, Carmen Colle, reconoció una de sus creaciones en un abrigo expuesto en una tienda de Chanel en Tokio. Lo curioso es que cuando ella presentó ese modelo este fue rechazado por la marca que además empezó a reducir sus pedidos, lo que supuso un duro golpe para esta pequeña empresa.
Unos meses después World Tricot decidió demandar a Chanel por “imitación” y de “ruptura abusiva de contrato” y pidió varios millones de euros por daños e intereses.
Desde la maison francesa se defienden alegando que World Tricot quiere hacerla responsable de sus dificultades financieras y aseguran que es la primera vez que la integridad de la marca es cuestionada por un proveedor.
La polémica está servida, ahora veremos a quien da la razón la justicia.


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