

Si hay un mundillo en el que los looks excesivos están permitidos e incluso son bien vistos, ese es el de la música. Lo pudimos comprobar en la entrega de los Grammy, donde la mayoría de las invitadas llevó modelitos imposibles compitiendo entre sí por ver quién era la más llamativa de la noche.
Por supuesto estando Lady Gaga entre las asistentes era evidente que ese dudoso honor recaería sobre ella, y es que la cantante no se viste se disfraza, incluso con un modelazo de alta costura del siempre comedido Armani, Gaga iba dando la nota. Claro que a mí me encanta porque si algo tiene de bueno esta mujer es que a diferencia de la mayoría de sus colegas ella no se toma a sí misma nada en serio.


Jennifer López sigue insistiendo en marcar curvas, pero el sex symbol latino ya no tiene veinte años y el vestido de Versace le quedaba un poco prieto, hay que reconocer que es bonito y que el peinado y los complementos le favorecían, pero la próxima vez mejor si se pone uno de su talla. Y tampoco parecía de su talla (esta vez por grande) el traje elegido por Shaila Durcall, con lo guapa que esta chica y el poco partido que se saca vistiendo…


Mucho mejor iba Taylor Swift, con un diseño de silueta sirena de Kaufman Franco en brillos azules, le hacía aparentar más años pero le daba un toque muy sofisticado. Lo mismo que Nicole Kidman, con un Prada negro elegantísimo.


Mención especial también merecen el vestido en rojo y negro que llevaba Jennifer Nettles y el traje de Jennifer Hudson, ambos de la colección de Victoria Beckham, quien poco a poco se esta haciendo un nombre como diseñadora.


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