Viste la Calle y Trendycrew, moda a pie de calle

Viste la Calle

Encontramos en Loogic a falta de una, dos webs en las que poder ver moda de verdad, moda urbana, es decir, no la moda que se ve en las pasarelas, sino la moda que se ve en nuestras calles. Fotografías de personas como tú o como yo (bueno, algo más guapos, quizás) en las que podemos ver su estilo y leer información sobre las prendas, incluyendo donde han sido adquiridas.

Viste la Calle es una iniciativa que viene desde Santiago de Chile, mientras que Trendycrew nos llega desde Barcelona, por lo que inicialmente la mayoría de l@s model@s son personas de esas dos ciudades.

La única diferencia es que mientras que en Viste la Calle tienen un blog para ofrecer información relacionada cone le funcionamiento de la web, en el caso de Trendycrew la propia web es en realidad un blog, es decir, las fotos se muestran en el cuerpo del blog.



Así viste la futura primera dama

Michelle Obama

O para ser más exacto una de las dos candidatas a ser primera dama: Michelle Obama, la mujer del candidato demócrata, Barack Obama, para dirigir los designios de los estadounidenses durente los próximos años.

En Estados Unidos la figura de la primera dama es sumamente importante (¿si hubiera ganado Hillary habría habido primer caballero?) como apoyo del trabajo de su marido y presidente, así que como futurible para el cargo Michelle ya ha empezado a ser vigilada con lupa.

En el diario La Vanguardia nos cuentan, además de unos retazos sobre su biografía, que también son interesantes, que varios periñodicos norteamericanos ya han empezado a extraer las primeras conclusiones sobre el estilo de Michelle Obama; por ahora sabemos que le gustan los cinturones anchos y las perlas grandes.

El análisis que hacen sendos diarios, The New York Times y The Washington Post, sobre el vestido violeta sin mangas que Michelle lucía la noche en la que Barack ya era oficiosamente candidato a presidente ya entra en el camp sicológico más que en el estético: dicen que era una demostración de fuerza, la forma de vestir de una ganadora.

Fotografía: Ap; Spencer Green



El estilo de Scarlett Johansson

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Scarlett Johansson son es tan guapa como Natalie Portman, ni tiene el cuerpo de Cameron Diaz, pero ha logrado convertirse en uno de los mayores sex symbols del cine actual porque destila sensualidad, ella lo sabe y lo explota al máximo a través de su look.

Labios carnosos, melena platino y escotes pronunciados, la comparación con Marilyn Monroe era inevitable, como ella Scarlett también es bajita y curvilínea, características que pueden jugar una mala pasada delante de una cámara, para evitarlo Scarlett nunca se olvida de llevar tacones altos y resaltar sus virtudes, como su cinturita de avista que potencia con vestidos entallados estilo New Look.

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Como peinado para las grandes ocasiones opta por los recogidos con tupé (que también le hacen ganar unos centímetros), pero ha probado todos los estilos y colores quedándose finalmente con el rubio que le sienta bien a sus facciones nórdicas (es de ascendencia danesa).

Por el día prefiere un estilo más casual, con vaqueros de Calvin Klein y camisetas holgadas. Ha sido imagen de Louis Vuitton para una campaña en la que posó al más puro estilo pin up, un look que le encanta (últimamente la vemos con muchos vestidos años 40) y para el que tiene el físico apropiado.

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El estilo de Marilyn Monroe

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Marilyn es el mayor icono del cine de todos los tiempos y aunque nunca fue considerada un modelo de elegancia, su estilo ha inspirado a más artistas en los últimos cincuenta años que ninguna otra mujer.

Norma Jean comenzó su carrera como modelo posando para calendarios de pin ups, por entonces aun conservaba su color de pelo natural (castaño) y la forma de su nariz, tras pasar por el quirófano y la peluquería decidió cambiar también de nombre, a partir de ahí el mundo la conocería como Marilyn Monroe.

Sus curvas generosas y su melena oxigenada pronto la convirtieron en un sex symbol, ella supo potencias su imagen de mito erótico a base de escotes generosos, ropa ajustada y carmín rojo.

Entre sus diseñadores favoritos destaca Emilio Pucci, la actriz era fan de los desenfadados estampados del italiano, aunque quien más trajes creó para ella fue el diseñador de la Fox William Travilla, encargado del vestuario de ocho de sus películas, entre ellas La tentación vive arriba para la que creó el archifamoso vestido blanco que quedaría para siempre asociado a la imagen de la actriz.

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En los estrenos de sus películas lucía costosas estolas de visón y vestidos tan apretados que había que coserlos puestos, como el que llevó en el cumpleñaos de Kennedy, que fue subastado hace unos años por Christie´s alcanzando la cifra récord de 1,3 millones de dólares. Pero lejos de su imagen frívola de estrella de cine, Marilyn era una mujer de gustos sencillos como lo demuestra su vestuario de diario en el que abundan los cardigans, chinos y vaqueros y en el que apenas hay joyas auténticas, porque aunque se hizo famosa cantándolo Marilyn no creía que los diamantes fueran los mejores amigos de una mujer.

Su talla era tan voluble como su estado de ánimo y fue oscilando a lo largo de su carrera entre la 34 y la 44, lo que no varió fue su número de pie, siempre diminuto, como se puede comprobar por las huellas del Teatro Chino de Los Ángeles.

Puede que no fuera la mujer más elegante de su tiempo, ni siquera la mejor vestida de la meca de cine, pero cuando se tiene un cuerpo como el suyo y semejante magnetismo no se necesitan más adornos, como demostró posando vestida únicamente con un saco de patatas para acallar a un crítico que se atrevió a llamarla hortera.

Su estilo ha servido de inspiración a muchas grandes del mundo del espectáculo, desde Madonna a Scarlett Johansson, y su nombre se ha convertido en una marca registrada que sigue generando dinero, incluso cuatro décadas después de su muerte.

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El estilo de Evita Perón

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 Hoy inauguramos en Fashcinados una nueva sección, en la que iremos analizando el estilo de los personajes más elegantes, aquellos que han llegado a crear tendencia y comenzamos por una de las mujeres más emblemáticas de la historia de América latina: Eva Duarte de Perón.

Christian Dior llegó a decir que ella era la única reina que había vestido, pero lo cierto es que la primera dama argentina provenía del último escalafón de la clase obrera. Era hija natural de una familia humilde, pese a lo que siempre tuvo aspiraciones altas, primero soñó con emular a las grandes divas del cine y comenzó su andadura como actriz, pero cuando Perón entró en su vida sus miras se tornaron más altas y desde entonces su ambición, como le reconoció en una ocasión a su amiga y asistente Lillian Guardo fue ocupar un lugar en la historia.

La compañera Evita se convirtió en la portavoz de los descamisados, pero nunca llegó a predicar con el ejemplo de descamisarse ya que sentía verdadera pasión por la moda, en especial por las joyas y las pieles. Su lujo ostentoso chocaba con su mensaje de solidaridad con los pobres y ponía en evidencia las contradicciones de una mujer que abanderó siempre la lucha obrera pero vivió como una burguesa.

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 Tras su gira por Europa, enviada por Perón para llevar su propio Plan Marshall a países como España, Evita regresó a la Argentina mucho más refinada y sobria. Por el camino se desprendió de su característico tupé y lo sustituyó por un moño estirado, en el taller de Dior crearon un maniquí con sus medidas para confeccionarle los trajes a medida sin tener que desplazarse a Francia.
Los enviaban en un compartimento especial diseñado en el fondo de los aviones de Aerolíneas Argentinas para que pudieran viajar de pie y evitar arrugarse. Cuenta la leyenda que el avión que llevaba uno de estos vestidos para una gala en el Teatro Colón sufrió un retraso y la gala también fue retrasada hasta la llegada del traje para que Evita pudiera lucirlo.

Le gustaban los escotes pronunciados, las faldas tubo, los drapeados y por supuesto los trajes sastre, quizá el look más asociado a su imagen. Sin embargo Evita nunca tuvo un estilo propio, simplemente se limitó a vestir las prendas más bellas que el dinero pudo comprar, las mujeres de la clase alta argentina siempre la despreciaron por lo que los grandes modistas porteños se vieron obligados a sacar dos colecciones por temporada, una para Eva y otra para sus clientas de toda la vida, que no querían tener nada en común con la mujer del presidente.

El desprecio era mutuo, Eva les reprochaba su superficialidad y sus absurdas fiestas en favor de la caridad a las que siempre se negó a asistir, dejando claro que el hambre de los pobres no podía servir de pretexto para la diversión de los ricos y justificando su afición desmedida por la moda y el lujo con una frase que quedaría para la historia: sólo quiero estar linda para mis grasitas.

Cuando murió, el 26 de julio de 1952 a la edad de 33 años, el Gobierno decretó 30 días de luto. Su funeral fue celebrado con los honores de una reina, esa a la que se refería Christian Dior y precisamente fue un vestido del diseñador, encargado para la gala del 9 de Julio de 1952 que nunca pudo llegar a estrenar, el que finalmente habría de servirle de mortaja.