La pasarela Cibeles ha empezado esta semana con más expectación que nunca, ¿qué nos traerá esta nueva entrega de la pasarela más polémica del mundo?, ¿modelos con peso y medidas políticamente incorrectas?, ¿provocadores diseños, con burka incluido, que obedecen a estrategias de marketing?… Para decepción general la edición de este año está siendo muy comedida, y los diseñadores nos han deparado pocas sorpresas hasta la fecha.
Agatha Ruiz de la Prada inauguró el catwalk con una de sus habituales colecciones repletas de color y alegría, hasta ahí más de lo mismo, aunque esta vez Agatha apuesta por una mujer menos infantil y más seductora, con botas altas, guantes largos y vestidos de satén.
El desfile de Jesús del Pozo fue una especie de reinterpretación futura del pasado, con diseños de inspiración medieval pero cortes futuristas. Los tonos morados, añiles y grises invaden una colección de formas estructuradas que muestran a una mujer fuerte pero seductora.
Los andaluces Victorio y Lucchino siguen fieles a sus raices flamencas y no se olvidan de los volantes y las cinturas ajustadas, sin embargo esta vez su fuente de inspiración es García Lorca y eso se nota en el aire retro de los vestidos, de telas tornasoladas y drapeados.
Por su parte Elio Berhanyer, el diseñador más veterano de la pasarela, se decantó por el clasicismo y como siempre destacó por sus vestidos de noche, en rojo, blanco y negro, sus colores fetiche.
El enfant terrible de la moda española, David Delfil estuvo más comedido que en ocasiones anteriores, dejando que fuera la colección y no la puesta en escena lo que captara la atención del público. Sorprendieron sus diseños para hombre en rosa chicle, aunque quizá lo más sobresaliente fueran sus preciosos trajes de noche, entre ellos el vestido a rayas que lució Blanca Portillo en la pasada gala de los Goya. Su musa y socia, Bimba Bosé también participó en el desfile como modelo.
Por último Francis Montesinos quiso rendir homenaje al circuito de Fórmula Uno de Valencia y presentó una colección algo más underground de lo habitual, con cueros y botines, aunque para la noche volvió a recurrir a los volantes y al folklore barroco al que nos tiene acostumbrado.
Fotografías de Tomy Pelluz para Vogue.es